Bielsa y Newell's, una dupla perfecta

 




 

BUENOS AIRES (Por Pablo Tano, de Supergol.com.ar).- La coherencia y el tiempo siempre han sabido respetar a aquellos procesos que sientan las bases para que los frutos del éxito vuelvan a crecer y sean recogidos y preservados en la memoria del ambiente futbolístico universal.

   La introducción expuesta desemboca, por ejemplo, cuando Newell’s, bajo la conducción de José “Piojo” Yudica, se consagra como campeón de la temporada 87/88. Las virtudes de ese equipo rosarino, que más tarde iba a rozar la conquista de América al obtener el subcampeonato en la Copa Libertadores, poseía madurez, experiencia y talento.

   Los nombres de Juan Manuel Llop, Gerardo Martino, Norberto Scoponi y Fabián Basualdo, entre otros, formaron un grupo compacto que sembró admiración, despertó elogios y alcanzó un gran prestigio.

   Ese camino transitado, y de alguna manera pavimentado, fue la herencia dejada para que la "Lepra", con la designación de Marcelo Bielsa –actual entrenador de la selección argentina- como sustituto de Yudica en la Primera, en 1990, cosechara el ciclo más glorioso de la historia rojinera.

   “Marcelo, si usted piensa encarar el campeonato con una dupla de 19 años de promedio, está loco…”, advirtió el profesor Jorge Castilli a Bielsa, antes de comenzar la pretemporada en agosto de ese año en la ciudad de Funes. “Profesor, espere, va a ver la calidad de estos jugadores. Después me dice”, respondía Marcelo.

   Newell’s contaba en la línea defensiva con Fernando Gamboa (20 años), Mauricio Pochettino (19), Eduardo Berizzo (21) y Darío Franco (21). Después estaban Julio César Saldaña (23), Fabián Garfagnoli (21), Cristian Ruffini (19), entre los más jóvenes.

   La herencia a la cual hacía referencia viene ahora. De la generación anterior habían continuado Martino y Scoponi, sumado ello a que los juveniles como Gamboa, Pochettino, Berizzo, Franco y Saldaña habían saltado a Primera con Yudica. Esto era un proceso, y como tal, la cadena se extendió y se hizo más fuerte.

   Jorge Bernardo Griffa, quien coordinaba las divisiones inferiores del club, sugirió al presidente de Newell’s, Mario García Eyrea, que eligiera a Bielsa porque él seguiría su trabajo dándole prioridad al semillero, además consideraba que el "Loco" estaba capacitado para dirigir en Primera. Eyrea le hizo caso.

   Bielsa, con apenas 35 años, llevó a los rosarinos a disputar la final de la temporada 90/91, al ganar el Apertura 90. En esa campaña se destacan un triunfo inolvidable frente a Central por 4-3, en el Gigante de Arroyito, una racha de cuatro victorias consecutivas en la recta decisiva. El 23 de diciembre, en la última jornada, con sólo empatar 1-1 ante San Lorenzo se adjudicó el campeonato. Se vio beneficiado porque River perdió 2-1 ante Vélez, en el Monumental.

   El plantel rojinegro se nutrió de jugadores de una altísima categoría, como Mauricio Pochettino y Julio Zamora (24). También la disciplina táctica, la mentalidad ganadora y la estupenda condición física fueron elementos vitales para adueñarse de semejante meta.

   Y tuvo que definir el título de la temporada con Boca, que había dado la vuelta olímpica en el Clausura ‘91. En la primera final disputada en el Parque de la Independencia, Newell’s venció 1-0, con gol de Berizzo. Tres días más tarde, en la Bombonera, el local ganó 1-0, con tanto de Gerardo “Vieja” Reinoso. El desenlace debió sellarse a través de los penales. El "Gringo" Scoponi fue la gran figura al atajar dos remates. La "Lepra" se impuso 3-1 y trepó al lugar más alto del podio para quedar en la historia y enaltecer su nombre con una estrella más.

   En el Apertura ’91, el equipo evidenció un decaimiento pronunciado y la performance decepcionó a muchos. El conjunto dirigido por Marcelo Bielsa finalizó antepenúltimo. En ese momento se pensó que el reconocido ciclo del "Loco" había acabado. Pero no fue así. En 1992 el equipo resurgió más fuerte que nunca y marcó una etapa que empachó de calidad y riqueza futbolística hasta arañar la Copa Libertadores. Pero para eso falta.

   Los primeros pasos fueron arrolladores. Salió victorioso en cuatro oportunidades y empató en la quinta presentación. Hasta ahí no tenía goles en contra. El equipo marcaba una supremacía por la dinámica, la explosión y la precisión que tenía como potencial. Se recuerda la espectacular goleada 5-0 frente a River, en el Monumental, cuando Castrilli expulsó a cuatro jugadores "millonarios". Un escándalo.

   Finalmente, obtuvo el certamen un viernes, sin jugar, después de empatar Deportivo Español y Racing 0-0, en el partido adelantado. Pero el festejo tan ansiado se puso de manifiesto sobre la cancha, dos días más tarde, cuando en la despedida igualó 1-1 frente a Platense. Esa tarde de domingo del 5 de julio de 1990 quedó registrada como la fecha en que otra vez Newell’s volvía a ser tapa de todos los matutinos, imán de los programas deportivos y noticia en todas la radios.

   El párrafo que guardo para el epílogo es el subcampeonato que logró en la Copa Libertadores de América frente al poderoso San Pablo de Telé Santana. La ilusión internacional de rubricar todo el sacrificio, la voluntad y el trabajo de meses en las concentraciones se quedaba en la puerta de un título continental.

   A pesar de que Newell’s no pudo ganar ninguna Copa fuera de las fronteras, siempre se resaltará la era de Marcelo Bielsa como una de las más admirables de la historia del fútbol profesional en la Argentina. Un equipo que mantuvo el invicto en 26 encuentros, que se forjó bien de abajo, que contaba con un plantel reducido, y que gracias a su inagotable reserva de crack; es un gigantesco corazón que bombea fuerte y hoy, doce años después de su última consagración, y cuando no falta mucho para que la institución cumpla cien años de vida, intenta volver a escribir un imborrable capítulo. El fútbol espera ansioso.

Los jugadores de aquella campaña brillante: Norberto Scoponi, Eduardo Berizzo, Fernando Gamboa, Julio Zamora, Cristian Ruffini, Julio César Saldaña, Gerardo Martino, Alfredo Berti, Cristian Domizi, Fabián Basualdo, Mauricio Pochettino, Fabián Garfagnoli y Juan Manuel LLop. La lista se completa con Gustavo Raggio, Ricardo Lunari, Alfredo Mendoza –fue el goleador con nueve tantos-, Juan José Rossi, Marcelo Escudero, Sergio Almirón, Lucas Tudor, Miguel D’Agostino, Diego Cerro, Luis Romero, Aldo Soria, Miguel Sullana, Cristian Roldán, Pablo Lenci, Miguel Bihurriet, Sergio Stachiotti.

Los números de la campaña:

Partidos jugados: 19.
Ganados: 11.
Empatados: 7.
Perdidos: 1.
Goles a favor: 27. 
Goles en contra: 8.

Goleadores: Mendoza, con 9; Lunari y Domizi, 7; Zamora, 6; Berti y Pocchettino, 5.