Marcelo Bielsa está recargando las pilas
Se retiró a un pueblo de adventistas

Marcelo Bielsa le bajó el pulgar a la selección de su país y desde entonces desapareció de escena

BUENOS AIRES - Mientras la actual selección argentina, ahora dirigida por José Pekerman, está a un paso de clasificar al Mundial 2006, Marcelo Bielsa, el ex entrenador del combinado albiceleste, campeón olímpico de Grecia 2004, inactivo desde su renuncia hace seis meses, pasa una temporada apacible en un pulcro y calmo pueblo de Argentina donde la mayoría de los habitantes son adventistas.

Lejos del ruido, bien lejos

'El Loco' se instaló en el mes de marzo en Villa Libertador San Martín, población de 5.000 habitantes en la provincia de Entre Ríos (centro-este), que se caracteriza por su tranquilidad, limpieza y seguridad, y donde fue detectado por la prensa local.

Bielsa alquila una casa en esa población, situada a unos cincuenta kilómetros de la capital provincial de Paraná, y a cuyo centro universitario llegan muchos jóvenes del exterior.

El matutino local El Diario informó que el técnico no acepta hablar con periodistas aunque se sabe que no tiene pensado volver a la actividad en lo inmediato; va al gimnasio todos los mediodías además de caminar o trotar, y se siente muy a gusto por la tranquilidad y privacidad que le ofrece el lugar.

En ese bucólico rincón a Bielsa se lo ve acompañado por un secretario y sólo recibió hasta el momento la visita de Rolando Barrera, ex compañero de cuando era jugador del club Newells Old Boys, de Rosario.

El pueblo es conocido por un Centro de Vida Sana, reputada clínica adventista especializada en tratamientos adelgazantes y terapias de recuperación de situaciones de estrés.

Allí estuvieron internados alguna vez personalidades como el ídolo futbolístico Diego Maradona, los ex presidentes Eduardo Duhalde y Carlos Menem, el ex arquero paraguayo José Luis Chilavert y la actriz uruguaya China Zorrilla.

Una presencia grata en el pueblo

Sin embargo, Bielsa, un amante de los espacios naturales y la tranquilidad, no fué a ese establecimiento sino que alquiló una casa frente a la plaza central del pueblo, en principio hasta mediados de mayo.

La Villa Libertador San Martín se distingue igualmente porque no tiene agencias de juegos de azar y en sus negocios no se vende alcohol.

Comerciantes y vecinos dijeron que el famoso técnico se comporta como uno más, no niega el saludo a nadie y firma los autógrafos que le solicitan.

Bielsa, quien cumplirá 50 años el 21 de julio, renunció como entrenador del equipo nacional de Argentina, en septiembre del 2004, dos semanas después de conquistar la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Atenas-2004.

En sus seis años al frente del equipo albiceleste, disputó 70 partidos, con 43 victorias, 16 empates y 11 caídas, con 127 goles a favor y 63 en contra.

Se fué en el mejor momento

El alejamiento de Bielsa, de 49 años, sorprende ya que se produjo justo en su mejor momento al frente del equipo desde que asumió en 1999 como reemplazante de Daniel Pasarella.

Tras el golpe que significó la temprana eliminación del equipo en el mundial del 2002, Bielsa había revertido las críticas gracias a la buena producción de sus dirigidos en la última Copa América de Perú, donde finalizó subcampeón, y a la medalla dorada lograda en Atenas.

Su renuncia dejó con la boca abierta a todos, menos a su hermano, el canciller Rafael Bielsa. "No me sorprendió, está dentro de su lógica", expresó el funcionario tras conocerse la noticia.

Su último partido en el banco fue el 4 de septiembre, cuando su equipo venció 3-1 a Perú en las eliminatorias.

Durante su permanencia en Grecia, en una reunión con la prensa, se le preguntó a Bielsa como le gustaría que lo recordaran. "No creo que vaya a ser recordado", contestó Bielsa.

"No quería, en todo caso, que vaya a ser recordado por ganar un título. Me gustaría que fuera por las normas de conducta que usé para desarrollar mi tarea".

Argentina ganó el oro olímpico

ATENAS - Marcelo Bielsa, técnico de la selección argentina, se mostró muy contento por haber obtenido la victoria en el torneo de fútbol masculino de Atenas'04 porque "haber salido campeón en los Juegos Olímpicos es un logro de muchísima dimensión".

Bielsa reconoció que no lloró tras la final contra Paraguay y que su alegría "es proporcionada a la magnitud de todo este evento", que "es una competencia singular, no comparable a nada que propone el fútbol profesional", así como que ha "enriquecido a todo el grupo". Opinó que su equipo fue el justo vencedor y que tendría que haber ganado por una diferencia superior al 1-0 que reflejó el marcador final y aportó que la selección de Argentina cuajó un torneo con un nivel medio alto y muy regular.

"Hubo una desproporción entre las situaciones de gol creadas y los goles conseguidos. Si hubiera habido una relación normal hubiésemos ganado por más goles de diferencia", señaló el director técnico del conjunto albiceleste, que no cree que este éxito se pueda trasladar, por ejemplo, al Mundial 2006. "Son dos competencias independientes. Un éxito aquí no autoriza a proyectarlo por fuerza en la Copa del Mundo y a la inversa igual", señaló.

No quiso expresar su dedicatoria personal por el título, pero la pública fue para el "jugador de fútbol argentino que se expresó en este grupo de jugadores", y tuvo un recuerdo para los futbolistas que no estuvieron en los Juegos.

Por ello, preguntado por si el oro olímpico había servido para sacarse ciertas espinas y revertir las duras críticas después de la temprana eliminación en Corea-Japón 2002, comentó que sigue teniendo "una sensación de injusticia por el trato que recibió el equipo que fue a Japón". "Quisiera, aunque es difícil, que ellos sientan que les pertenece también este buen momento", agregó.

Se mostró tranquilo en la victoria, aunque lógicamente admitió que no es lo mismo vencer que perder. "Pero no inmuniza ningún éxito porque la secuencia de la competencia deja lo que sucede rápidamente atrás", dijo. "Lo posterior al Mundial tiene que ver con el fútbol profesional. El que pierde sufre y por supuesto ganar es un objetivo que me da mucha alegría. La receta para la profesión que hago es ni demasiada euforia en la victoria ni depresión en la derrota", apostilló.

Bielsa, quien señaló que su equipo jugó el torneo olímpico con un fútbol alegre porque "las características de los jugadores invitaba a que el juego fuera creativo" y valoró el buen nivel de todo su plantel, fué muy crítico con el horario de la contienda (las 10.00 hora local). "Es como si un obrero trabajase entre las dos y las cuatro de la mañana, se rompen los hábitos naturales. Va en contra de lo habitual, de lo natural", comentó.

"Creo que no se favorece al fútbol si se organiza uno de los partidos más importantes del calendario internacional en un horario que perjudica la posibilidad expresiva de los que intervienen", dijo el técnico argentino, quien anunció que había hecho llegar su queja a los dirigentes por escrito, porque entiende que "hay que proteger al jugador y al deporte" y con estas situaciones "se perjudica la expresión del deporte", añadió.

Rechazó que hubiera frialdad externa en el ambiente, porque en su opinión "los observadores en general del fútbol olímpico tienen una óptica más desapasionada, más analítica, que rescata lo que el fútbol ofrece como belleza, como espectáculo. Por eso cuando se veían buenas jugadas lo agradecían. Es otra forma de vincularles con el fútbol, menos con los colores y más con la esencia y belleza".

Respecto al dominio suramericano en el fútbol masculino de Atenas'04, que ha terminado con el africano, comentó que "los éxitos del fútbol están vinculados a la estatura, no corporal sino de capacidad, de los jugadores y normalmente la historia ha privilegiado a algunos países, así como que también hay generaciones y camadas. De aquí hacia atrás dominaron los africanos y ahora los sudamericanos, depende de las generaciones".